Capítulo 4 - Sonrisas
La verdad es que hacía mucho que no me reía así. Lo necesitaba.
Después de patearnos de arriba abajo el centro comercial, viendo libros, comentando películas, después de quedarnos embobados con guitarras clásicas, eléctricas, acústicas, electroacústicas y bajos, (si, por fin los distingo), nos fuimos a su portal. Nos quedamos ahí sentados como si se nos hubieran agotado las pilas. Parecíamos vejetes hablando de nuestra niñez y todo lo que había pasado antes de conocernos. Aunque siempre pienso en él como si le conociera de toda la vida, hace como veinte meses desde que le vi por primera vez. Él tiene diecisiete años y yo quince. Aunque ya voy a cumplir los dieciséis. (un mes justo). A veces me parece que no importa la edad, pero otras me sorprende con ataques de madurez. En el portal sonreíamos. Era sábado, ¿qué importaba? Todavía quedaban dos días para empezar a preocuparse. ¿Sabes que a veces te brillan los ojos?
Por eso me gusta estar contigo.
Me haces sentir bien.
0 comentarios