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vidahumana

Capítulo 5 - Abrazo

 

Se quedó callado, así que le pisé un pie. Me lo devolvió y me reí.

Por un momento pensé que era verano, pero los lunes siempre me despiertan como un jarro de agua fría. Aunque ese abrazo de despedida fue suficiente para llenarme de autoestima durante toda la semana.

Lorena me había mandado un mensaje. Se aburría. Los puentes siempre son aburridos. Menos hoy. Pero bueno, los días como estos no se repiten a menudo. El viernes quedaré con Nuria y Julio, me lo huelo. No será lo mismo. No hablaremos de acordes ni de dibujos malhablados, pero lo haré por Julio. Le quiero mucho.

Capítulo 4 - Sonrisas

 

La verdad es que hacía mucho que no me reía así. Lo necesitaba.

Después de patearnos de arriba abajo el centro comercial, viendo libros, comentando películas, después de quedarnos embobados con guitarras clásicas, eléctricas, acústicas, electroacústicas y bajos, (si, por fin los distingo), nos fuimos a su portal. Nos quedamos ahí sentados como si se nos hubieran agotado las pilas. Parecíamos vejetes hablando de nuestra niñez y todo lo que había pasado antes de conocernos. Aunque siempre pienso en él como si le conociera de toda la vida, hace como veinte meses desde que le vi por primera vez. Él tiene diecisiete años y yo quince. Aunque ya voy a cumplir los dieciséis. (un mes justo). A veces me parece que no importa la edad, pero otras me sorprende con ataques de madurez. En el portal sonreíamos. Era sábado, ¿qué importaba? Todavía quedaban dos días para empezar a preocuparse. ¿Sabes que a veces te brillan los ojos?

Por eso me gusta estar contigo.

Me haces sentir bien.

Capítulo 3 - Contigo

 

A pesar de todo, el día anterior parecía haber aniquilado todos los males del mundo. Me pasé toda la tarde con Miguel, sin duda mi mejor amigo. Casi le obligué a quedar, ahora me doy cuenta de lo egoísta que soy.

Pero ese ratito de pensar solo en mi misma fue lo mejor que me podía pasar. Terminé, (como siempre que estoy con Miguel) dejando de pensar en mí, pero a la vez no podía pensar en nada más. Él me guiaba y yo le seguía. Es lo que me suele pasar cuando mi mente entra en cortocircuito y se auto conecta en el modo automático. Si tengo una manía, es que pienso en todo menos en el presente. En vez de pensar a dónde caminábamos o que íbamos a hacer, pensé en como todo iba a volverse rutina y normalidad cuando me despidiera de él. Ahora piensa que lo pasé mal. (bravo)

Capítulo 2 - Remordimientos

 

Estaba claro que era yo. ¿Quién si no? Yo no había llamado a la compañía telefónica pidiendo que arreglaran el maldito router, culpable de mis continuas crisis nerviosas. Yo me había pasado toda la mañana jugando con mi hermano a ese juego de la URSS, de esos de pum y chas,  aun sabiendo que se iba a olvidar de todo en cuanto soltara el mando de la consola.

También fue mi culpa que Julio me dijera aquellas cosas que me dijo. Todavía no se si al final lo comprendió. Pero sus posteriores mensajes me subieron bastante la moral.

Capítulo 1-Desesperación

 

Deseé que llegase la hora de ponerme a estudiar solo por el hecho de poder entrar en una habitación con cerrojo. Fue casi automático lo que hice. Dejé los libros bruscamente en un rincón de la cama, de manera que algunas hojas se doblaron. Después me dejé caer yo con la misma brusquedad y me hice un ovillo. Sin darme cuenta apenas, empecé a llorar. ¿Qué me estaba pasando? Después de quedarme unos minutos mirando hacia el techo, empecé a escribir esto, casi como un acto del subconsciente...